Y si hay algo que aprendí después de años cocinando para mi familia, es que la cena no debería ser lo más estresante del día.
Durante mucho tiempo cocinaba desde cero todas las noches. Llegaba cansada, abría la heladera y empezaba de cero. Siempre lo mismo, siempre improvisando, siempre con esa sensación de que la cena me consumía más energía de la que me quedaba.
Hasta que descubrí que el problema no era cocinar. Era empezar de cero cada vez.
Empecé a preparar los ingredientes por separado una sola vez y a combinarlos diferente durante toda la semana. Y todo cambió.
Hoy comparto ese sistema en Cocina Plena para que vos también puedas llegar a casa y saber que la cena ya está prácticamente resuelta.