Y si hay algo que aprendí después de años haciendo conservas, es que el miedo no se va con más recetas, se va con entender el proceso.
Durante mucho tiempo hice todo como me enseñaron en casa: a ojo, confiando en que "si cerró bien, ya está". Hasta que un día perdí un frasco entero y no supe explicar qué había hecho mal.
Ahí entendí que no era un problema de recetas. Era que nadie me había explicado el por qué de cada paso.
Con el tiempo fui aprendiendo el proceso real detrás de cada tipo de conserva: qué diferencia un encurtido de un escabeche, cuándo pasteurizar, cómo saber si un frasco realmente está listo.
Hoy comparto todo eso en Cocina Plena. Desde conservas y fermentados hasta recetas para el día a día.
Siempre con la misma idea: que dejes de improvisar y empieces a conservar con criterio.